La Argentina comenzó a producir el tratamiento contra la enfermedad de Chagas, se logró gracias a la conformación de un consorcio público-privado, y ya están disponibles más de 1000 unidades para distribuir a nivel nacional. “Es un día histórico en materia de salud pública, porque después de 60 años de enormes esfuerzos en la lucha contra el Chagas, tengo el orgullo de decir que el país comenzó a producir el tratamiento para esa enfermedad”, dijo el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, en el marco de las jornadas sobre “Atención de la salud y acceso al tratamiento en Enfermedad en Chagas”.

La producción del benznidazole, la principal droga que se utiliza para el tratamiento del Chagas, hasta el momento sólo estaba en manos de un laboratorio internacional que desde finales de 2011 había limitado su stock poniendo en peligro el abastecimiento mundial.

El nombre comercial del medicamento es Abarax y estará disponible para quienes lo necesiten a través de la provisión pública de medicamentos del Ministerio de Salud de la Nación. Se prevé que en el trascurso de este año se pueda disponer de 300 mil tratamientos.

El tratamiento será producido por un consorcio que reúne al Ministerio de Salud, los laboratorios ELEA y Maprimed y la fundación Mundo Sano. Se distribuirá en dos presentaciones de 50 y 100 miligramos. “Esto facilita que el paciente niño pueda tomar el comprimido de acuerdo a su peso”, explicó Luis Ferrero, gerente de la línea de Enfermedades Desatendidas de ELEA, donde se generan los comprimidos. “Además obtuvimos un producto de muy buena disolución en agua, lo que favorece su absorción. El proceso ha sido un éxito para nosotros como empresa, y como argentinos”, manifestó en diálogo con Tiempo Argentino.

En 2010, la cartera sanitaria nacional había comenzado a estudiar la posibilidad de producción para tratar al Chagas, pero fue en octubre del año pasado cuando Médicos Sin Fronteras anunció que no había más stock a nivel internacional, cuando se puso en marcha la producción. Al respecto, Manzur aseguró que “el benznidazole era producido por una empresa multinacional que lo había discontinuado porque no era negocio elaborar medicamentos para los pobres”, dijo y agregó: “colocamos al Chagas, una enfermedad de las llamadas desatendidas, en la agenda sanitaria, y en los últimos dos años se invirtieron más de 140 millones de pesos para la prevención y control de la enfermedad.”

En la Argentina, el Chagas afecta a un millón y medio de personas, según los últimos datos brindados por la OPS, y más de 300 mil sufren cardiopatías de origen chagásico. En la mayoría de los casos, la transmisión del parásito se da por intermedio de la vinchuca. Otras fuentes no tan frecuentes son: transfusiones de sangre contaminada, trasplantes de órganos infectados, o transmisión vertical (de madre a hijo).

Para Pier Paolo Baladelli, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la Argentina, la enfermedad del Chagas “es un desafío desde el punto de vista de la equidad”, y añadió que “los medicamentos son un bien colectivo y por lo tanto debemos garantizar su acceso”.

Por su parte, Sergio Sosa Estani, titular de la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores del Ministerio de Salud aseguró a este diario que “contar con una producción nacional del tratamiento es un orgullo y permitirá la intervención eficaz en la lucha contra una enfermedad muy presente en el país. No sólo beneficiará al paciente, sino que interrumpirá la cadena de transmisión”.

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