Mientras en Estados Unidos el potencial impacto del “vale de revisión prioritaria” (PRV) de la FDA está siendo discutido, el difícil acceso a tratamiento para la enfermedad de Chagas sobresale no solo para los 300.000 pacientes en el país sino para casi 7 millones de personas en el mundo con la infección.

Al menos 10.000 personas mueren anualmente en todo el mundo a causa de la enfermedad de Chagas. Algunas estimaciones indican que el número es incluso mayor. La primera línea de medicamento recomendada, benznidazole, fue desarrollada en los años 70 y todavía hoy menos de un 1% de aquellos sufriendo la enfermedad reciben tratamiento. El surgimiento de un nuevo productor queriendo proveer benznidazole en EEUU podía haber sido visto como un importante avance, sin embargo KalaBios anunció sus intenciones de elevar el precio del medicamento al nivel de los tratamientos para la Hepatitis C, generando muchos llamados de atención. Independientemente de las últimas noticias sobre su controvertido CEO Martin Shkreli, debemos permanecer alerta sobre la necesidad urgente de incrementar el acceso a tratamiento tanto en EEUU como en otros países.

Hoy nuestra Coalición Global de la Enfermedad de Chagas hace un llamado por la asequibilidad de precios de benzindazole, una vez aprobado su registro por la FDA, así como por un uso apropiado y responsable del mecanismo para otorgar el “vale de revisión prioritaria” (PRVs), un incentivo para desarrollar medicamentos para enfermedades desatendidas . Pero también queremos llamar la atención sobre los casi 7 millones de personas infectadas por el parásito en todo el mundo que ya viven la realidad de no tener acceso a diagnóstico y tratamiento. Son necesarias urgentemente soluciones para asegurar el acceso.

Actualmente, solo hay dos productores de benznidazole, pero hasta ahora ninguno ha registrado su producto en EEUU, complicando todavía más el acceso. No obstante, benznidazole es suministrado por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) a través de protocolos de ensayos clínicos.

Tener más medicamentos disponibles en el mercado a un precio asequible ha sido durante muchos años uno de los pilares importantes para incrementar el acceso a tratamiento, pero no el único. De hecho, la falta de sensibilización sobre la enfermedad de Chagas del personal de salud, junto con la ausencia de un sistema de vigilancia activo, y un mayor conocimiento de la transmisión de la enfermedad, hacen que un porcentaje menor de los pacientes en EEUU sean diagnosticados y tratados.

Dr. Sheba Meymandi, quien lidera el Centro de Excelencia de la enfermedad de Chagas en el Centro Olive View-UCLA, en Los Ángeles, California, considera que las consecuencias de la reciente adquisición por KaloBio de los derechos de benznidazole tal y como se reporta en el New York Times en “Martin Shkreli’s Latest Plan to Sharply Raise Drug Price Prompts Outcry”, serían desastrosos para los pacientes afectados en EEUU: “Una vez aprobado por la FDA, el CDC no suministraría más el medicamento que ahora se distribuye gratuitamente. Si estás asegurado o cubierto por Medicaid, será poco probable que el benznidazole sea cubierto – similar a lo que ocurre con los enfermos de Hepatitis C”. Resultados de estudios recientes que indican que la trasmisión de Chagas ocurre de forma regular en el Estado de Texas, sugieren que la falta de acceso a benznidazole podría suponer que la enfermedad de Chagas permanece como una enfermedad altamente prevalente y como una disparidad en salud olvidada.

La Federación Internacional de Personas Afectadas por la Enfermedad de Chagas (FINDECHAGAS), también ha expresado su más profunda preocupación en la actual situación de acceso a tratamiento para todas las personas con infección de Chagas en EEUU.

Como recientemente solicitado por DNDi, MSF, Sabin Vaccine Institute, y otros grupos de salud pública en su carta abierta al senado de EEUU, una potencial solución para evitar el uso inadecuado, y el abuso de las personas afectadas, sería añadir un requerimiento de acceso al mecanismo del PRV. La Coalición Global de Chagas apoya este llamado con el fin de preservar el derecho al acceso a tratamiento de aquellos que lo necesiten.

Adicionalmente, no podemos permitirnos perder de vista lo que está en juego en estos momentos: la necesidad urgente de escalar el acceso a tratamiento en todos los países afectados, y en especial en Latino América, donde el acceso a medicamentos se añade a otras barreras que van desde la falta de conocimiento de la enfermedad por pacientes y personal sanitario hasta la limitada oferta de servicios de salud que ofrezcan el tratamiento o la inexistencia de un test de cura tras el mismo. Todo ello está conectado a una estrategia sostenible de acceso asequible a diagnóstico y tratamiento, que depende sobre todo de la voluntad política y fuerte liderazgo de los países afectados.

La Coalición se ha creado para movilizar los esfuerzos por incrementar el acceso a las herramientas de diagnóstico y tratamiento hoy disponibles, así como para estimular modelos de atención mejorados e incentivar la investigación y desarrollo de nuevas herramientas y medicamentos. Nuestra preocupación, y la de todos los miembros es cómo podemos acortar la brecha que existe hoy entre aquellos infectados y diagnosticados, y entre los diagnosticados y tratados. El acceso a tratamiento de la enfermedad de Chagas sigue en riesgo no sólo para 300,000 pacientes en EEUU, pero para los millones de personas en todo el mundo.

Ahora es momento de tratar la enfermedad de Chagas. ¡Hagámoslo posible uniendo esfuerzos entre todos para que ocurra!