Leishmaniasis: una enfermedad desatendida que necesita salir de las sombras. Transmitida por la picadura de pequeños insectos voladores de hábitos nocturnos –flebótomos– que son prácticamente imperceptibles, es de tipo parasitaria y puede provocar la muerte. Se presenta en forma viseral y cutánea. La primera provoca múltiples y graves lesiones en la piel y la visceral daña diversos órganos (especialmente el hígado y el bazo) y puede causar la muerte. Más información: https://www.mundosano.org/areas-de-trabajo/leishmaniasis/

Ojos que no ven…

La capital de la comunidad de Castilla-La Mancha, España, es una pequeña población amurallada cuyas raíces se hunden en la Edad del Bronce y dentro de cuyo perímetro, limitado por el río Tajo, hoy viven 10.000 personas. Llamada “la ciudad de las tres culturas”, esta joya construida por judíos, musulmanes y cristianos cautiva ya al llegar a la estación cuando, tras bajar de un silencioso tren de alta velocidad que llega puntualmente desde Madrid en 33 minutos, se ingresa en un primoroso salón morisco con vitrales multicolores.

Fiel a los eslóganes turísticos que prometen “300 días de sol por año”, la semana última Toledo nos recibió con sus callejuelas serpenteantes, los sabores de sus tardíos almuerzos peninsulares, vestigios romanos, coloridos escaparates y, sí, jornadas cálidas de cielo azul entre las 6 de la mañana y las 10 de la noche. Un viaje en el tiempo y una fiesta para los sentidos.

Pero en el centro de convenciones de esta perla ubicada en las comarcas de Don Quijote y Sancho Panza casi 1500 investigadores y funcionarios de 70 países se dieron cita para planificar estrategias que permitan ayudar a millones de personas que padecen de una de las llamadas “enfermedades desatendidas”: la leishmaniasis, provocada por parásitos y transmitida por la picadura de pequeños insectos voladores de hábitos nocturnos -flebótomos- que son prácticamente imperceptibles. El principal reservorio de los parásitos es el perro, que también la padece. En sus dos formas prevalentes, lesiona gravemente la calidad de vida de las personas: la de tipo cutánea ocasiona úlceras que dejan cicatrices de por vida y pueden ser causa de discapacidad grave; la visceral puede ser mortal.

Vinculada con la deforestación, la construcción de represas y la urbanización, la Organización Mundial de la Salud estima que cada año se producen entre 700.000 y un millón de nuevos casos de esta dolencia, y entre 20.000 y 30.000 defunciones. En 2015, más del 90% de las notificaciones de la forma visceral se produjeron en siete países: Brasil, Etiopía, India, Kenia, Somalia, Sudán y Sudán del Sur. El investigador argentino Daniel Salomon, director del Instituto Nacional de Medicina Tropical, con sede en Iguazú, que dio una charla notable en el 6° congreso mundial de la enfermedad, confirma que desde 2006 se registran casos de la forma grave en el país. En 2013, la Universidad de Tucumán y la Fundación Mundo Sano (que junto con la organización Drugs for Neglected Diseases Initiative invitó a seis periodistas de distintos países a una mesa redonda sobre la comunicación acerca de estos temas) descubrieron el vector de la leishmaniasis visceral en la periferia de Tartagal, Salta.

Las “desatendidas” son un grupo de 18 enfermedades que afectan a casi 1500 millones de personas en los cinco continentes, pero que a pesar de su enorme impacto social y económico permanecen en las sombras. Están postergadas en las prioridades de la salud pública, carecen de estadísticas, y aunque a veces tienen cura, para los afectados (en su mayor parte, personas pobres y marginadas) el estigma y el desconocimiento que las rodean impide el acceso a los tratamientos.

Entre ellas están el Chagas y el dengue, pero también la lepra, la filariasis linfática (que causa daños en el sistema linfático, los riñones, los brazos, las piernas o los genitales), la oncocercosis (ceguera de los ríos), la esquistosomiasis (que daña las vías urinarias), las helmintiasis (gusanos intestinales), el tracoma (una infección ocular que si no se trata conduce a la ceguera), que, como no afectan a individuos con influencia en las instancias de decisión, casi siempre pierden en la competencia por los titulares periodísticos ante la política, el deporte y el espectáculo.

Para quienes pasamos por la reunión de Toledo quedó claro que es imperioso intentar reparar esta lacerante materia pendiente. Al menos, es un primer paso.

Fuente: La Nación
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