Un siglo después de ser detectada por primera vez, la enfermedad de Chagas sigue siendo un mal olvidado. Esfuerzos de fundaciones y científicos buscan cambiar eso, hoy trabajan el desarrollo de nuevos fármacos y vacunas

Por: Valeria Román

 

Como ocurrió con la fiebre del Ébola, que avanzó desde África, o hace una década con el síndrome respiratorio agudo severo –más conocido como SARS–, que vino de Asia, la enfermedad de Chagas también se globalizó.

Conocida también como tripanosomiasis americana, el Chagas es una enfermedad potencialmente mortal causada por el parásito protozoo Trypanosoma cruzi, que se transmite a los humanos principalmente por las heces de insectos conocidos como vinchucas o chinches.

Se detectó por primera vez en Brasil en 1909, se expandió por toda América Latina, y, en los últimos 20 años también se ha manifestado en personas que residen en Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón, y Australia.

Cerca de ocho millones de personas en el mundo padecen Chagas, un mal que se encuentra en la lista de las enfermedades más desatendidas del planeta, pero pronto podría dejar de estarlo: se despertó un reclamo colectivo por el acceso a los dos medicamentos ya disponibles y una investigación sobre una vacuna terapéutica y tres potenciales fármacos que –solos o combinados– podrían controlar la infección cuando los otros tratamientos provocan efectos adversos están avanzando.

“El 99% de los infectados con el parásito que causa la enfermedad de Chagas aún no accede al tratamiento disponible porque viven en pobreza extrema y son marginalizados por los gobiernos y las instalaciones de atención médica”, explicó a Scientific American el doctor Peter Hotez, decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical, del Colegio de Medicina Baylor y director del Instituto de Vacunas Sabin, en Texas, Estados Unidos (un país donde viven más de 300.000 personas con la enfermedad).

“Estamos agradecidos con la Fundación Mundo Sano de la Argentina que asumió el liderazgo para hacer que la gente tome conciencia del problema y tenga acceso a medicinas esenciales”.

Esa fundación incentivó que se forme la Coalición Global de la enfermedad de Chagas que incluye a la Iniciativa Drogas para Enfermedades Olvidadas (DNDI), Médicos sin Fronteras, y a la Organización Panamericana de la Salud, entre otras. La Fundación del futbolista Leo Messi también se sumó a la campaña de concientización de la enfermedad.

Además de los medicamentos benznidazol y nifurtimox, que se utilizan desde hace más de 30 años, el control de la enfermedad también necesita del desarrollo de otros fármacos. “Los medicamentos disponibles pueden ser tóxicos en algunos pacientes, y no siempre son efectivos en estadios tardíos de la etapa crónica. Por ello es que se necesitan mejores fármacos y ahora hay colaboraciones sin fines de lucro, como el desarrollo de una vacuna terapéutica que podría ser combinada con otras drogas, entre nuestro Instituto Sabin y el Hospital de Niños de Texas con un consorcio de instituciones mexicanas y el Instituto de la Salud Carlos Slim”, señaló Hotez.

La vacuna serviría para prevenir las complicaciones cardíacas que pueden sufrir a largo plazo los pacientes con Chagas. Esta enfermedad se manifiesta en dos fases: inicialmente, la fase aguda dura unos dos meses después de contraerse la infección. Durante esta fase aguda circulan por el torrente sanguíneo una gran cantidad de parásitos, pero en la mayoría de los casos no hay síntomas o estos son leves.

Durante la fase crónica, los parásitos permanecen ocultos, principalmente en el músculo cardiaco y digestivo. Hasta un 30% de los pacientes sufren trastornos cardiacos y hasta un 10% presentan alteraciones digestivas (típicamente, agrandamiento del esófago o del colon), neurológicas o mixtas. Con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita o insuficiencia cardiaca por la destrucción progresiva del músculo cardiaco.

De acuerdo con Hotez, la enfermedad podría estar controlada en 10 años, pero si se dan ciertas condiciones. “Se necesita un mecanismo para expandir el control de los insectos que transmiten la enfermedad, acceso a las medicinas esenciales, y mejores diagnósticos, drogas y vacunas. Además se debería remover el estigma y el abandono para esta terrible enfermedad”.

 

Fármacos en estudio

En evaluación se encuentra el fármaco fexinidazol, que está siendo estudiado en Bolivia y que fue utilizado para enfermedad del sueño en África, según contó Isabela Ribeiro, jefa de área de enfermedad de Chagas de la Iniciativa Drogas para Enfermedades Olvidadas (DNDI por su sigla en inglés). “El fexinidazol es probablemente uno de los compuestos más ampliamente evaluados en modelos experimentales en Chagas en diferentes cepas y etapas de la enfermedad, con resultados bastante prometedores. Además de las pruebas preclínicas, el compuesto ha sido sometido a pruebas de seguridad y biodisponibilidad en voluntarios sanos y ahora se encuentra en fase II. Esperamos terminarlo para agosto próximo”, detalló.

Otra esperanza es el fármaco llamado E1224. Este compuesto fue descubierto por una empresa japonesa Eisai Co, y ya fue estudiado como monoterapia para Chagas, pero se encontró que tenía eficacia limitada y, en altas dosis, problemas de seguridad. Ahora, se intentará estudiar de nuevo a través de un ensayo en fase I en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, sobre la interacción entre E1224 y el clásico benznidazol.

Por su parte, el laboratorio Merck, Sharp & Dohme también lleva adelante un ensayo en fase II con el medicamento posaconazole para casos crónicos de Chagas por vía oral, aunque todavía no ha finalizado.

También el Instituto Broad del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Harvard (Estados Unidos) con la empresa Eisai recibieron recientemente $510.000 para desarrollar nuevas drogas. El dinero proviene del Fondo de Tecnología Innovadora en Salud Global, que tiene su sede en Japón, donde viven 4.500 personas con Chagas.

“Existen desafíos técnicos y de conocimiento para el desarrollo de nuevos tratamientos para Chagas –consideró Ribeiro–, pero en gran parte los avances e inversiones en innovación tardan mucho en llegar a las enfermedades olvidadas. Se sabe que hay un grave desequilibrio: solo el 10% de la investigación y el desarrollo en todo el mundo se dedica a las enfermedades olvidadas, que a su vez corresponden a 90 % de la carga mundial de la enfermedad. Se trata de una falla de mercado colosal, así como una falla de políticas públicas para corregir los desvíos. Son enfermedades que son causadas por la pobreza, pero que también causan pobreza”.

 

Ver nota:

http://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/nuevos-medicamentos-y-una-vacuna-buscan-poner-fin-a-la-enfermedad-de-chagas/