Hoy, la Argentina no cuenta con un relevamiento certero y actualizado sobre la realidad de la enfermedad. Esta iniciativa resguardará el anonimato y sumará también datos oficiales sobre situación socioeconómica y sanitaria. Permitirá detectar zonas de mayor riesgo de la infección por el parásito que causa el Chagas.

En la Argentina actual, hay 1,5 millón de personas con el parásito que causa la enfermedad de Chagas. Son muchos más que las 122.000 personas que viven con el virus del sida, que las 500.000 personas con enfermedad celíaca, y que las 800.000 personas infectadas por los virus de las hepatitis B y C.

Pero las personas con la infección de Chagas casi no se ven ni están en la agenda pública. Con las migraciones, esas personas no habitan sólo en lugares donde conviven con las vinchucas, sino que residen en cualquier edificio de ciudades grandes como Buenos Aires, Córdoba, Rosario o Mendoza, entre otras.

“Como es una enfermedad de la pobreza, el control de la enfermedad de Chagas necesita de acciones múltiples”

Para visibilizar la triste vigencia de la enfermedad, se largó una iniciativa que cruzará los datos anónimos de las llamadas de teléfonos celulares con otro tipo de información y permitirá elaborar un mapa nacional de riesgo de Chagas que podría ayudar a que se realicen más diagnósticos y tratamientos oportunos. La iniciativa es parte de una alianza entre la Fundación Mundo Sano -presidida por la doctora Silvia Gold-, la Fundación Bunge y Born -presidida por Jorge Born (h.)- y la empresa Grandata que puso su experiencia en inteligencia artificial y en Big Data al servicio de la lucha contra la enfermedad de Chagas.

El mapa que buscan realizar es para enfrentar un problema de salud pública. Se consideraba que algunas provincias, especialmente las del Norte del país, eran zona endémica de Chagas. Pero con las migraciones todo cambió. Hoy, la Argentina no cuenta con un relevamiento certero y actualizado sobre la realidad de la enfermedad.

Las estimaciones disponibles sugieren que 1, 5 millón de habitantes están infectados y que otros 7 millones tienen riesgo de contraer la enfermedad. Por lo cual, “el mapa podría posibilitar que los encargados de diseñar las políticas de salud pública distinguir rápidamente los niveles de riesgo en diferentes zonas del país y asignar recursos de manera efectiva”, explicó a Infobae el biólogo Marcelo Abril, director ejecutivo de la Fundación Mundo Sano.

“En diciembre próximo, el mapa de riesgo de Chagas podría estar casi terminado y será público”, subrayó a Infobae Gerardo della Paolera, economista y director ejecutivo de la Fundación Bunge y Born. Combinará el uso de Big Data y otras fuentes de datos para localizar áreas del país donde podría haber un número significativo de personas con Chagas que desconocen su estado, o no acceden al tratamiento. Por ejemplo, se calcula que más de 1.300 niños nacen con la infección, pero sólo el 50% es diagnosticado porque no les realizan los testeos a tiempo y se pierden oportunidades para la cura, según el Servicio de parasitología y enfermedad de Chagas del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, que es un centro colaborador de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).

¿Cómo ayudará la ciencia del Big Data al proyecto de salud pública?

El economista y matemático argentino Martín Minnoni, que estudió en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en los Estados Unidos, y es co-fundador y director de tecnología de Grandata, respondió: “Desde octubre de 2017, hemos estado desarrollando Wibson, que es un mercado descentralizado de datos para que los individuos puedan monetizar sus datos. Se basa en cuatro valores como pilares: la transparencia, es decir, las personas tendrán claro para qué y por quién serán utilizados sus datos; el control, es decir, los usuarios podrán decidir cuándo dejan de permitir que sus datos sean utilizados; la justicia: las personas que generen datos y los ofrezcan en ese mercado serán compensados; y el anonimato. Esto significa que cada persona que participe tendrá el derecho de mantenerse de manera anónima”.

Minnoni agregó: “Lo que haremos es poner a disposición el acceso a ese mercado de datos para desarrollar el mapa de riesgo de Chagas”. Para desarrollar el mapa, se usan diversas fuentes de datos: datos de telefonía móvil, datos del censo, datos de centros de salud, entre otras.

Hasta el momento, la plataforma Wibson se ha usado con otros fines. “Otro de los proyectos -con la Universidad de California en Berkeley- utiliza datos de movilidad aportados por las personas para disminuir congestiones de tránsito y por así reducir emisiones de dióxido de carbono”, contó Minnoni. Con la Universidad Carlos III de Madrid, se aprovecha la plataforma “para entender cómo el cambio climático afecta el estado de ánimo de las personas y de esta forma crear conciencia pública”.

En 2015, ya la empresa Grandata y la Fundación Mundo Sano habían hecho un proyecto piloto. Pero la iniciativa actual es más ambiciosa. En el caso del trabajo de 2015, se utilizaron básicamente datos de telefonía móvil, mientras que ahora se sumarán otras capas de datos, como datos del censo, datos sanitarios, datos específicos de avistamiento del vector, datos de natalidad, y datos de Wibson. Se hará un trabajo de campo posterior para validar en el terreno los resultados que salgan del trabajo final, de acuerdo con Minnoni.

La infección es causada por un parásito, el Tripanosoma cruzi y generalmente no da síntomas. Se transmite por diferentes vías: por la picadura de la vinchuca infectada con los parásitos, por transfusión de sangre contaminada, o por la transmisión de madre a hijo durante el embarazo (que se llama transmisión congénita).

“La infección es causada por un parásito, el Tripanosoma cruzi y generalmente no da síntomas”

Consultado por Infobae, el médico cardiólogo Jorge Mitelman, profesor de la Facultad de Medicina de la Fundación Barceló y director del Consejo de Chagas de la Sociedad Interamericana de Cardiología, opinó sobre la iniciativa del mapa de riesgo de Chagas. No forma parte del proyecto, pero lo valoró de manera positiva: “En mi opinión todas las iniciativas destinadas al cuidado de las personas con el parásito del Chagas son importantes”.

Pero Mitelman recalcó que el Estado argentino debería poner más atención a la enfermedad olvidada y hacer una búsqueda más activa de las personas afectadas. “Como es una enfermedad de la pobreza, el control de la enfermedad de Chagas necesita de acciones múltiples, como el mejoramiento de las viviendas, el aporte de agua potable, el acceso a la educación, la fumigación y la derivación a centros asistenciales con capacidad de resolver las distintas situaciones”.

Apreció también otras medidas que están adoptando: “La Federación Mundial del Corazón también está trabajando en una hoja de ruta para reducir la morbilidad y la mortalidad cardiovascular, a través de la prevención y el control de la enfermedad de Chagas. El Ministerio de Salud de la Nación está actualizando las guías de atención. Por lo tanto, se está viendo un interés genuino para resolver la enfermedad de Chagas“.

https://www.infobae.com/salud/2018/07/26/mapa-nacional-de-riesgo-de-chagas-cruzan-datos-de-celulares-para-identificar-infectados/