Leishmaniasis

  • 1

    MILLÓN DE CASOS

    se producen por

    año en el mundo

     

  • 57.000 casos de leishmaniasis cutánea y mucosa y 4.000 de leishmaniasis visceral

    se registran por

    año en las Américas

     

  • FLEBÓTOMO

    Pequeño insecto volador nocturno, conocido popularmente como torito, plumilla o carachay

     

¿Qué es la Leishmaniasis?

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria que no se transmite de persona a persona, ni de animales a personas: la transmisión se produce cuando un flebótomo (insecto vector de ésta enfermedad) pica a un animal o a una persona infectada y luego a un animal o persona sana.

Esta enfermedad afecta a las poblaciones más pobres del planeta y está asociada a la malnutrición, los desplazamientos de población, las malas condiciones de vivienda, la debilidad del sistema inmunitario y la falta de recursos. Asimismo, está vinculada a los cambios ambientales, como la deforestación, la construcción de represas, los sistemas de riego y la urbanización no planificada.

La leishmaniasis se puede tratar y curar. El diagnóstico temprano reduce la prevalencia de la enfermedad y previene la discapacidad y la muerte; mientras que el control de los vectores ayuda a reducir o interrumpir su transmisión.

Tipos de Leishmaniasis

La enfermedad está vinculada a los cambios ambientales, como la deforestación, la construcción de represas, los sistemas de riego y la urbanización.

Hay tres formas principales de leishmaniasis: visceral (la forma más grave de la enfermedad, a menudo conocida como kala-azar), mucocutánea (que conduce a la destrucción parcial o completa de las membranas mucosas de la nariz, la boca y la garganta) y la cutánea (la más común que produce en las zonas expuestas del cuerpo lesiones cutáneas, sobre todo ulcerosas).

El papel decisivo de Mundo Sano

Para abordar esta enfermedad parasitaria, trabajamos en prevención desarrollando acciones, programas y proyectos alineados a nuestros tres pilares: investigación traslacional, divulgación del conocimiento y cooperación público privada.

En áreas urbanas de puntos estratégicos de la Argentina implementamos el monitoreo de flebótomos   con el propósito de analizar la dinámica poblacional y realizar acciones de mapeo y control del agente transmisor. Los datos recogidos son compartidos con la Red de Investigación de la Leishmaniasis en Argentina (REDILA) y el Programa Nacional de Leishmaniasis del Ministerio de Salud de la Nación.

Producto de este trabajo, en 2013, fuimos responsables de un hallazgo inédito: reportamos la presencia de Lutzomyia longipalpis, el vector de la leishmaniasis visceral, por primera vez en el noroeste argentino.

En investigación, realizamos un estudio piloto sobre nuevas herramientas para el control de flebótomos,  en colaboración con el Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (CIPEIN). Y en 2017, finalizamos el proyecto “Diagnóstico de Situación de la Leishmaniosis Visceral Urbana en Tartagal”, realizado en alianza con el Instituto Carlos III de España.

¿Cómo se transmite la Leishmaniasis?

Sólo se transmite mediante la picadura del flebótomo. La transmisión se lleva a cabo cuando un flebótomo pica a un perro infectado y luego a una persona o a un perro sano.

Algunos de los signos que se puede observar en un perro que ha sido infectado son la pérdida del pelo y de peso, lesiones en la piel o decaimiento. En el momento en el que perciba esas señales se debe avisar al veterinario.

Respecto a las personas, se suele manifestar con un malestar general, gran pérdida de peso, fiebre durante más de 15 días o pérdida del apetito. La visceral puede provocar importantes lesiones en el bazo, la médula ósea, el hígado y otros órganos. Para poder tratarla es clave diagnosticarla a tiempo, los síntomas no se presentan de manera inmediata por lo que hay que prestar atención y consultar al médico ante cualquier síntoma.

¿Dónde se contrae la enfermedad?

La Leishmaniasis suele presentarse en áreas urbanas. Los flebótomos pican durante el atardecer y el amanecer. Durante el día se encuentran en las grietas de los troncos y paredes, en lugares húmedos, sombreados y cubiertos de vegetación. Son insectos voladores, de hábitos nocturnos que suelen medir entre 2 y 3 milímetros. Sus crías se desarrollan en suelos húmedos con abundante materia orgánica (hojarasca, frutos, basura)

En cada región del mundo se puede contraer un determinado tipo de Leishmaniasis. La visceral es altamente endémica en el subcontinente indio y África oriental; la cutánea se produce en las Américas, la cuenca del Mediterráneo, Oriente Medio y Asia Central; y la mucocutánea en Brasil, Bolivia, Etiopía y el Perú.

A la hora de prevenir y controlar la Leishmaniasis se requiere una combinación de estrategias de intervención, ya que la transmisión se produce en un sistema biológico complejo que engloba el huésped humano, el parásito, el flebótomo vector, y, en algunos casos, un reservorio animal.

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