Actualmente se estima que en Europa viven entre 68.000 y 122.000 personas con enfermedad de Chagas, pero la enfermedad está infradiagnosticada principalmente porque los profesionales sanitarios “no tienen experiencia” en el diagnóstico y manejo de la enfermedad.
Así lo ha asegurado el jefe de la sección de Medicina Tropical del Hospital Clínic y director de la Iniciativa de Chagas del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), Joaquim Gascón, que el próximo 6 de marzo organiza la X Edición del Taller sobre la enfermedad de Chagas, organizado en colaboración con la Fundación Mundo Sano para revisar los últimos avances en el tratamiento de esta enfermedad y las políticas sanitarias.
Desde mediados de los años noventa, y debido a las sucesivas olas migratorias, esta enfermedad originaria de Latinoamérica llegó a Europa y, a pesar de que han pasado ya varias décadas desde entonces, y de que el Chagas constituye un problema de salud pública, la falta de una legislación a escala europea que regule las formas de transmisión en países no endémicos es una de las grandes asignaturas pendientes.
El insecto transmisor del Chagas no se encuentra en el continente europeo pero existen otras formas de transmisión de la enfermedad que se dan también en los países no endémicos como la congénita, de una madre infectada a su hijo o a través de transfusiones de sangre contaminada o trasplantes de órganos y tejidos de donantes infectados. Por ello, es imprescindible regular estas potenciales vías de transmisión.
Sólo cinco países europeos poseen medidas de control de la enfermedad de Chagas en su legislación sobre donación de sangre (España, Italia, Francia, Suiza, Reino Unido y Suecia) y aunque algunos países han implementado programas para regular la donación de órganos para trasplantes, no existe ninguna directiva europea o ley nacional que lo regule.
Por otro lado, en lo que se refiere a la transmisión vertical, de madres a hijos, solo unas pocas regiones han desarrollado programas de prevención y tratamiento.
“En España, por ejemplo, sólo tres comunidades autónomas (Cataluña, Valencia y Galicia) han puesto en marcha protocolos de cribado y diagnóstico de las mujeres embarazadas procedentes de países de alta incidencia, una medida fundamental para prevenir la transmisión congénita”, reconoce Gascón.

El examen prenatal que se realiza a las embarazadas y los estudios a los recién nacidos son obligatorios solo en algunos países de la región, por lo que se estima que existe un importante nivel de subdiagnóstico.
Es clave que los gobiernos tomen este tema como una prioridad de las agendas sanitarias, apunta este experto. Y en el mismo sentido, es fundamental que haya un tratamiento disponible, que las poblaciones afectadas puedan acceder a él y que se realicen pruebas de diagnóstico en comunidades en riesgo ya que, al ser una enfermedad asintomática, muchas personas están infectadas y no lo saben, ha añadido Marcelo Abril, director de Programas y Proyectos de la fundación Mundo Sano.

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