“Enfermedad de Chagas: Un enfoque práctico basado en la investigación médica“, es un libro de actualización sobre esta patología, que acaba de ser publicado por el sello Editorial Médica Panamericana.

En sus capítulos, compilados y/o escritos por los doctores Rodolfo Viotti y Carlos Vigliano, se reúnen textos de reconocidos expertos en esta, resumiendo los más recientes avances e investigaciones en el abordaje y tratamiento de esta patología, siempre desde la evidencia clínica.

Viotti es actualmente Jefe de la Sección Chagas del Servicio de Cardiología del Hospital Eva Perón en San Martín, Provincia de Buenos Aires. Y MUNDO SANO lo entrevistó para adelantar algunos de los temas de fondo que repasa esta obra.

– ¿Qué herramientas tenemos actualmente para luchar con el Chagas?

– Nuestro arsenal terapéutico actual cuenta básicamente con dos drogas: la preferida, que es el Benznidazol y la eventual alternativa, que es el Nifurtimox. Ambas están siendo usadas desde principios de la década del ´70. Lamentablemente, en estos casi 40 años no han aparecido opciones de tratamiento superiores, que sean efectivas y seguras en la lucha contra el parásito.

– ¿Hay nuevas investigaciones en esta línea?

– Sí, especialmente en el último lustro. Se están ensayando nuevos compuestos, tratando de encontrar drogas mejores, debido a que los medicamentos que hoy tenemos disponibles pueden causar efectos secundarios. Estos no impiden su utilización, pero -a veces- los efectos adversos llevan a limitar, o suspender, el tratamiento.

– ¿Es alta la tasa de abandono?

– Relativamente. Por ejemplo, con el Benznidazol, las estadísticas muestran que aproximadamente el 20% de los pacientes no completan el esquema de tratamiento debido a efectos secundarios, principalmente alergia cutánea, que obligan a la suspensión, aunque son reversibles y no revisten gravedad para el paciente correctamente asistido. Además hemos observado, en un trabajo de investigación de nuestro grupo, que aquellos pacientes con tratamientos incompletos igualmente también muestran una mejor evolución.

– ¿Cuáles son las nuevas líneas de trabajo en materia farmacológica contra el Chagas?

– Hay dos grandes campos de investigación: uno es la búsqueda de nuevas drogas o combinación de drogas con efectos al menos comparables al Benznidazol; pero que no originen efectos adversos. En ese sentido -por ahora- no se ha logrado hallar nuevos compuestos eficientes. Sin embargo, hay varias moléculas nuevas en investigación preliminar, que aún no alcanzaron la utilización clínica.

¿Y cuál es el otro campo de investigación?

– La otra línea de trabajo es ensayar nuevos esquemas de administración del Benznidazol, que logren la misma efectividad contra el parásito, pero -al mismo tiempo- reduciendo la cantidad de efectos no deseados.

– ¿Qué tipos de pruebas se han hecho en ese sentido?

– Se están ensayando diferentes esquemas de administración. Por ejemplo pruebas de dosis y de administración, dando el medicamento al paciente en forma intermitente, de manera de poder evaluar si actúa en forma efectiva, pero con menos efectos secundarios. Esta prueba piloto consiste en cambiar el esquema de toma diaria por una dosis similar, pero suministrada cada 5 días. Otros protocolos están ensayando dosis menores de la misma molécula. Pero todavía no tenemos los resultados finales para poder afirmar si estos nuevos esquemas serán útiles.

¿Cómo son esos estudios?

Por ahora son programas piloto, que involucran a alrededor de 20 pacientes para cada esquema de tratamiento y son bastante complejos de llevar a cabo. De todos modos, esperamos tener los primeros resultados a fines de este año y contar con nuevos resultados a lo largo de 2015.

– ¿Hay otras novedades en la materia?

– Sí, se están haciendo estudios importantes que buscan darle sustento científico a los beneficios de suministrar Benznidazol en todos los grupos de pacientes con el parásito, incluyendo a los adultos.

– ¿Cuáles son los futuros campos de investigación sobre Chagas?

– Hay mucho interés en avanzar en el tema de biomarcadores capaces de mostrar si los tratamientos resultan o no efectivos. Por ahora no contamos con marcadores ideales y es difícil evaluar en el corto plazo si el tratamiento funciona. Lo que estamos buscando es lograr una comprobación biológica confiable, que nos asegure el impacto favorable del tratamiento para el paciente, en el plazo de alrededor de un año.