Para que no haya casos de dengue autóctono, es fundamental que tanto el Estado como los ciudadanos mantengan una conducta permanente a lo largo de todo el año para evitar la proliferación del mosquito que transmite la enfermedad, a través de la eliminación de sus criaderos.

Así lo advirtió el biólogo Marcelo Abril, director de Programas y Proyectos de la Fundación Mundo Sano, que desde 2003 lleva adelante programas de control y estudio del dengue en la Argentina, en las poblaciones de Puerto Iguazú, Clorinda y Tartagal. “Es tarde acordarse recién en el verano ante la aparición de casos”, subrayó. Y señaló que si en esta época del año la cantidad de mosquitos es muy abundante, “eso es el resultado de todas las medidas de prevención que no se realizaron con anterioridad”.

Si bien declinó opinar sobre la situación puntual de Córdoba, en diálogo con La Voz del Interior destacó que ante un brote de dengue, la celeridad en las acciones es esencial para evitar que los casos se multipliquen.

“Se trabaja contra reloj”, advirtió, y también recordó que en el país la experiencia marca que este mes y abril son meses de mucho cuidado en materia de dengue.

“En la Argentina tenemos a nuestro favor la posición geográfica y el clima, que nos dan un respiro cada año en los meses fríos, a diferencia de lo que pasa en otros países de la región. Pero eso no tiene que llevar al error de descuidar las acciones de prevención, ya que debemos mantenernos muy alertas sobre el dengue”, advirtió.

“Lo que tenemos en el centro y norte del país, es en general una estacionalidad en la abundancia de mosquitos por el clima y la situación geográfica. Esto significa que por las bajas temperaturas del invierno y el clima más seco, en esos meses bajan los índices de mosquitos. Y después se van disparando cuando sube la temperatura y empiezan las lluvias. Pero la cantidad de mosquitos aumenta no sólo porque están todas esas condiciones ambientales que juegan en contra, sino también porque hubo acciones de prevención que no se hicieron”, explicó.

Y destacó que en esa tarea hay trabajo para todos: para los ciudadanos, en cada casa, y también para el Estado.
Abril subrayó que, sin embargo, en la Argentina se da una paradoja con consecuencias para la salud pública. “Antes de la epidemia de 2009 nadie sabía lo que era el dengue, pero ahora aunque se conoce la enfermedad, como hubo un par de años tranquilos en los que no fue noticia, lamentablemente se relajaron las acciones de prevención a todo nivel. Y cuando esas medidas se relajan, se abre la oportunidad a que vuelva”, señaló.

Ante el brote. Ante un brote de dengue, por las múltiples variables que intervienen, hacer pronósticos es difícil. “Pero lo que está claro es que si no se toman las medidas adecuadas, se va a dar el máximo de dispersión del brote”, alertó Abril, quien puntualizó que es esencial el rol de las autoridades sanitarias en la rápida detección de los casos sospechosos a partir de la vigilancia de personas con cuadros febriles, y en forma paralela, en lo que se denomina bloqueo de foco.

“En esto la celeridad es fundamental, ya que se trabaja contra reloj. Si no se toman esas medidas de control, lo que va a haber es una aceleración del proceso de generación de casos y de dispersión del virus”, informó.

En esa situación, hay dos ejes esenciales, según explicó. “Por una parte, que las personas que tengan síntomas febriles acudan al centro de salud más cercano de forma inmediata, porque eso permite hacer el seguimiento del paciente y los análisis para confirmar si efectivamente es dengue, pero también posibilita disparar acciones de bloqueo para evitar que ese caso sospechoso inicie un foco a su alrededor”, señaló. Y para ello, no debe haber mosquitos a su alrededor.

Por eso, ante la sospecha “se debe hacer un trabajo muy intensivo para eliminar los criaderos de Aedes y también, si corresponde, un tratamiento con insecticida del domicilio del paciente y sus alrededores para eliminar cualquier mosquito adulto que pueda estar tomando el virus de ese caso potencial y transmitiéndolo a otra persona”.

“Todo el tiempo que no se haga nada, la presencia de virus en una persona es una oferta de dengue al entorno”, dijo Abril, quien puntualizó que “lo que genera precisamente la dinámica de multiplicación de los casos es esa ‘oferta viral’ que brindan las personas en el período de viremia”.

Sobre la fumigación, Abril señaló que “el tratamiento espacial con insecticida es una herramienta que está indicada cuando hay circulación viral y está establecida una población de mosquitos adultos que pueden diseminar virus”. Pero advirtió que “es un instrumento para combatir al vector en última instancia, que actúa sobre los mosquitos que están en vuelo, pero que no afecta a las larvas ni tiene efecto residual”.

“Así –explicó– si hay mosquitos adultos, seguro que hay también huevos, larvas y pupas, es decir un stock de Aedes en estados inmaduros que se van desarrollando en nuevos mosquitos adultos. Por eso, aunque el efecto va a ser una inmediata reducción de los adultos, la curva vuelve a crecer si no se desarrollan acciones para eliminar los criaderos”, concluyó.

Qué es Mundo Sano

 

La fundación Mundo Sano es una institución sin fines de lucro que se dedica a la investigación de enfermedades transmisibles a través de vectores, como el mal de Chagas, el dengue y la leishmaniasis. Fue creada en 1993.