Recuerdo haber tenido que presentar un trabajo sobre Chagas en 6to. grado. Ese fue mi primer contacto con la problemática. Más tarde pude comprobar que no era una simple enfermedad, sino un problema de salud de poblaciones desprotegidas.

Durante mi formación como médico, el Chagas no fue un tema que se planteara como importante. Recién trabajando en el Centro Municipal para el Estudio de la Patología Regional Argentina (CEMPRA) del Hospital F. J. Muñiz, empecé a tomar contacto con pacientes y profundizar en la problemática. Pero solo desde el consultorio.

En 2010, con un grupo de profesionales del Hospital de San Andrés de Giles comenzamos a diagnosticar y tratar pacientes que provenían, en su mayoría, de un pueblo rural llamado Cucullú en la provincia de Buenos Aires. En esta comunidad ubicada a 100 kilómetros del Obelisco, demostramos que existía casi un 10% de su población infectada.

Si bien hoy ya un centenar de pacientes recibieron tratamiento y se encuentran en control, lo más difícil fue comprobar que no era una condición particular, sino que por el contrario, la gran mayoría de las personas infectadas están fuera de su zona endémica histórica. E incluso, que una madre con Chagas puede ser la fuente de recién nacidos infectados que, paradójicamente, nacen muy lejos de una vinchuca.

Para combatir esta enfermedad no alcanza con diagnosticar y tratar a los pacientes. Necesitamos evitar la aparición de nuevos casos y para ello tenemos que sacar a las vinchucas de las viviendas y controlar la trasmisión de Chagas durante el embarazo.

Esta problemática requiere investigación, capacitación, recursos, logística y presencia en territorio para alcanzar a la mayor parte de los afectados por esta enfermedad desatendida.

En nuestro país, se estima que un millón y medio de personas tienen Chagas. Todavía existen casas con vinchucas, personas que no saben que están infectadas y otras que sabiendo que tienen la enfermedad, nunca realizaron el tratamiento por falta de indicación médica o acceso al medicamento.

A ésto se dedica Mundo Sano con sus cinco sedes en el interior y presencia en otros países de América y Europa. En Argentina trabajamos en Chaco y Santiago del Estero, coordinando la vigilancia y el control vectorial con consultorios especializados en la patología. En estos espacios recibimos alrededor de 150 consultas por mes y aseguramos -en forma gratuita- estudios de diagnóstico, evaluación y tratamiento del Chagas para todas las personas.

Favio Crudo es Médico y forma parte del equipo de Programas y Proyectos de la Fundación Mundo Sano, como responsable de la coordinación de los programas de diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Chagas en Santiago del Estero y Chaco.

Mundo Sano www.mundosano.org

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/2009457-chagas-a-100-kilometros-del-obelisco