Un programa de prevención y tratamiento del Chagas en un departamento del Gran Chaco (la región más desfavorecida del país) logró erradicar las vinchucas de las casas, tras un proceso de trabajo de cinco años. El trabajo, llevado adelante por el Laboratorio de Eco-Epidemiología de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y la Fundación Mundo Sano, se centró en la problemática de la reinfestación de las viviendas. Eran fumigadas y luego en muchos casos la vinchuca regresaba.

 

Los especialistas, que contaron con el apoyo del Programa de Chagas de Chaco y el Hospital Provincial Dante Tardelli, evalúan como una de las principales hipótesis la resistencia del vector a los insecticidas piretroides habitualmente utilizados. La experiencia sobre esta “enfermedad de los pobres” que afecta a unas 2 millones de personas en el país, se expuso en el 3° Encuentro Internacional sobre Enfermedades Olvidadas que se desarrolla en Buenos Aires hasta hoy, con la presencia de 400 especialistas de todo el mundo.

 

Pampa del Indio fue el lugar donde en mayo concluyeron las acciones de vigilancia entomológica con “muy buenos resultados”, según los especialistas que intervinieron. El proyecto se basó en una estrategia global de intervención que combinó la asistencia médica directa a los pacientes, la formación especializada de los profesionales de la zona y el desarrollo de protocolos de investigación conjunta para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la infección por Tripanosoma cruzi. Sólo el año pasado, 85 jóvenes menores de 20 años completaron su tratamiento. “Es un trabajo multinacional de investigación en la región del Gran Chaco, que involucra al territorio argentino, a Bolivia y a Paraguay. La pata argentina se estableció en Pampa del Indio, con el objetivo de conocer y poder describir los procesos de reinfestación domiciliaria por la vinchuca”, remarcó Marcelo Abril, director de Programas y Proyectos de Mundo Sano. Y agregó: “Puede deberse a fallas operativas de insecticidas, al ingreso de vinchucas de áreas vecinas, o a poblaciones silvestres que llegan desde los montes.” La principal hipótesis, dijo, es que los insectos hematófagos resultaron ser “resistentes al insecticida”. Finalmente, tras la aplicación de un insecticida alternativo se controlaron los focos resistentes.