Mundo Sano en los medios

Enfermedad de Chagas: la transmisión materna ya origina más casos que la vinchuca

 

Advierten que, por los avances en el control del insecto vector, crece la proporción relativa de nuevas infecciones en recién nacidos de madres portadoras del parásito

La enfermedad de Chagas, transmitida en el imaginario popular porvinchucas en viviendas precarias rurales de las provincias endémicas, está cambiando de cara. Debido a los progresos en el control del insecto que actúa como vector del parásito, médicos y autoridades advierten que en el país ya son más los nuevos casos originados por vía vertical o congénita, es decir, de madre infectada a hijo, aunque menos del 10% de los eventos se notifica y se calcula que más de la mitad de las veces se pierde la oportunidad de un tratamiento precoz, rápido y efectivo.

“Ha cambiado el escenario de la dinámica de transmisión“, afirma a LA NACIONSergio Sosa-Estani, responsable del programa de Chagas en la sede regional de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) y exdirector del Instituto Nacional de Parasitología Mario Fatala Chabén. “Lo que necesitamos ahora es una actitud proactiva de los efectores de salud para tomar conciencia de la situación, hacer el diagnóstico precoz [en embarazadas, niñas y mujeres en edad fértil] y, cuando corresponda, instrumentar el tratamiento en el lapso más breve posible”.

En un nuevo trabajo que publica la revista Medicina (de Buenos Aires), Sosa-Estani y colegas estudiaron el fenómeno en el período 2002-2014. Consignaron que en el país “nacen alrededor de 1500 niños por año con infección por Trypanosoma cruzi [elparásito de la enfermedad]”. Y aunque los únicos datos disponibles provienen del sector público, comprobaron que la tasa de transmisión madre-hijo en las distintas provincias no guarda relación con la proporción de embarazadas positivas para el parásito ni con el riesgo de la población de contraer la infección por picaduras de vinchuca.

Para los especialistas, las derivaciones del hallazgo son claras: la percepción de riesgo de transmisión congénita no debería limitarse a las provincias y zonas que solían considerarse las más asoladas. “En términos absolutos, hoy habría más personas infectadas en grandes urbes que en áreas endémicas”, alertó Sosa-Estani, quien también integra el Centro de Investigación de Epidemiología y Salud Pública (Ciesp), que depende del Conicet y del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS).

Sosa-Estani calcula que hace 30 años había alrededor de 10 veces más casos por picaduras de vinchuca que por transmisión madre-hijo. Sin embargo, las vías se invirtieron. El informe estadístico más reciente de la Organización Mundial de la Salud, publicado en 2015 con datos de 2010, ya estimaba para la Argentina que la transmisión de la madre producía más infecciones que la vectorial (por vinchuca): 1457 versus 1078. Y la última guía de la Secretaría de Gobierno de Salud para la atención al paciente conTripanosoma cruzi, de julio de 2018, oficializó la presunción: “Se estima que la vía congénita de infección sería la más frecuente en la generación de nuevos casos”. La transmisión por donación de sangre o trasplante de órganos hoy es virtualmente inexistente por los controles de laboratorio.

“Es probable que sea así, pero no hay datos fehacientes, ni antes ni ahora”, protesta aLA NACION Héctor Freilij, fundador del Servicio de Parasitología y Chagas del Hospital de Niños Gutiérrez y exdirector del programa nacional de la enfermedad del Ministerio de Salud. “No hay una búsqueda sistemática de los casos congénitos”.

Tiempo de actuar

Irma Colli (60) contrajo el Chagas durante su infancia en Las Breñas, Chaco. “En el rancho había vinchucas. Mi mamá no se acuerda, pero dice que seguro que ahí me picó”, recuerda. En 1976, ya radicada en La Matanza y embarazada de su primer varón, le detectaron la infección en el Hospital Durand. Tuvo otros tres hijos. Pero, por fortuna, ninguno se contagió.

No todos los binomios mamá-bebé tienen esa suerte. Aunque las revisiones de la literatura muestran que la probabilidad de transmisión vertical si no se realiza ninguna intervención promedia el 5%, Freilij admite que se ignoran muchos factores que influyen en el proceso. “Una misma madre puede transmitirlo a 1 de 3 hijos o a 4 de 5”, señala.

Desde 2014, a partir de un estudio que condujo Sosa-Estani que luego tuvo otros cinco confirmatorios, se sabe que tratar a las niñas o mujeres en edad fértil con antiparasitarios antes de que se embaracen elimina o reduce de manera sustancial el riesgo de que el bebé se infecte. Por otra parte, detectar el Chagas en el embarazo o en el recién nacido habilita a tres intervenciones simples y efectivas: comprobar si el bebé nació con infección; medicarlo y curarlo en caso necesario, y medicar a la mujer después del parto para prevenir la transmisión a futuros hijos. “El tratamiento en esa fase tiene una alta eficacia, superior al 95%”, asegura Sosa-Estani.

El problema es que si bien las guías de la Secretaría de Salud y las leyes nacionales 26.271 de pesquisa neonatal y 26.281 de prevención y control del Chagas establecen el control de la enfermedad en todas las embarazadas y el estudio del recién nacido hijo de madre infectada, en la práctica se realiza de forma muy irregular. Por ejemplo, se calcula que del 55 al 80% de los bebés se “pierden” durante el seguimiento y no regresan para su control a los 10 meses (la edad mínima en que puede diagnosticarse Chagas por el método clásico).

“En la Argentina, la única ley que se cumple es la ley de la gravedad”, lamenta Freilij, quien este jueves expone sobre el tema en el XIX Simposio Internacional sobre Enfermedades Desatendidas, que organiza Mundo Sano en el C3. En marzo pasado, esa fundación lanzó la campaña “Ningún bebé con Chagas” para visualizar lo que define como una “enfermedad injusta”, que puede y debe ser detectada y tratada.

Sin bajar la lucha contra el vector, para Sosa-Estani, “los sistemas de salud deben comprometerse a ofrecer el diagnóstico y tratamiento oportuno en el primer nivel de atención, que es donde la mayoría de los afectados pueden ser asistidos. Un niño que no se trata se convertirá en un adulto con Chagas crónico, con el riesgo de complicaciones que implica”. Como medidas auspiciosas, resaltó estudios en marcha para acelerar el diagnóstico en recién nacidos y acortar la duración y la dosis del esquema antiparasitario, incluyendo un ensayo clínico conducido por el IECS y la Universidad de Tulane (Estados Unidos) en 600 mujeres en edad fértil de Chaco, Santiago del Estero y Tucumán.

Informe: Rocío Maure y Julieta Leyt Kachanovsky

 

https://www.lanacion.com.ar/salud/enfermedad-de-chagas-la-transmision-materna-ya-origina-mas-casos-que-la-vinchuca-nid2279701 

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XIX Simposio Internacional sobre Enfermedades Desatendidas

 

Buenos Aires, 21 de agosto de 2019.- En el marco del “XIX Simposio Internacional sobre Enfermedades Desatendidas” organizado por la Fundación Mundo Sano, más de treinta científicos, académicos, profesionales y técnicos de Argentina y el exterior analizan nuevas estrategias para enfrentar los determinantes sociales de las enfermedades desatendidas. El encuentro se desarrolla hoy y mañana en el Centro Cultural de la Ciencia (C3).

La apertura del Simposio estuvo a cargo del secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao; la presidenta de la Fundación Mundo Sano, Dra. Silvia Gold, la subsecretaria de Prevención y Control de Enfermedades Comunicables e Inmunoprevenibles, Dra. Miriam Burgos y la Directora Emérita de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) Dra. Mirta Roses Periago.

Durante la apertura la Dra. Silvia Gold, presidenta de Mundo Sano destacó la mirada multidisciplinaria del Simposio que se plasma desde el abordaje de los determinantes sociales y la comunicación, hasta el uso de las tecnologías modernas como el data mining para estratificar riesgos.

En su presentación, la doctora Gold subrayó “los cambios positivos que se produjeron en los últimos años respecto a la enfermedad de Chagas, tales como la publicación de las guías de diagnóstico y tratamiento por parte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) donde se establece que es mandatorio brindar tratamiento a los niños recién nacidos con Chagas por transmisión materna”. “Se cambió el ángulo desde dónde se mira la enfermedad. Hoy cuando hablamos de Chagas pensamos en una persona, sin dejar de pensar que tenemos que evitar una vinchuca, remarcó.

A continuación, el secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao felicitó el trabajo y el compromiso de Mundo Sano, que logra vincular el estado del arte de la ciencia con una consecuencia práctica de lo social. Asimismo remarcó el rol de las políticas públicas en términos de salud e investigación. “En Argentina se ha dado una evolución favorable. Durante mucho tiempo se invirtió sumas importantes en estudiar la fisiología, la biología molecular de la vinchuca pero no se correlacionaba con los tratamientos. Durante treinta años no hubo tratamiento novedoso para la enfermedad de Chagas. Esto está cambiando”.

Por su parte, la Dra. Mirta Roses Periago, directora emérita de la Organización Panamericana de la Salud sostuvo que “las enfermedades desatendidas están empezando a ser atendidas no sólo desde el punto de vista político sino también desde el interés de las nuevas generaciones”.

La primera jornada del Simposio continuó con la presencia de destacados panelistas como la Dra. Orielle Solar, catedrática de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y de la Facultad de Medicina, de la Universidad de Chile y el Dr. Rodrigo Nogueira Angerami, Secao de Epidemiología Hospitalar, Hospital de Clínicas, Universidade Estadual de Campinas, quien se refirió al escenario epidemiológico actual de la Fiebre Amarilla.

Mañana jueves 22 , el Simposio continuará con el panel sobre “Tecnologías de la información al servicio de las enfermedades desatendidas”, que contará – entre otros – con la presencia del Dr. Xiling Shen, director del Centro Woo for Big Data and Precision Health (DAP), de la Duke Woo Center, y miembro principal del Centro de Genómica y Biología Computacional (GCB) quien disertará sobre cómo “las nuevas tecnologías de medición y análisis de datos permiten monitorear y evaluar la exposición de las personas a potenciales a enfermedades infecciosas”.

“Las Enfermedades Transmitidas por Alimentos: Triquinosis, Brucelosis y Síndrome Urémico Hemolítico ¿son enfermedades desatendidas?” será otro de los temas que abordarán, entre otros, Ricardo Rodríguez del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); Jorge Bolpe, de Zoonosis Rurales de la Provincia de Buenos Aires; Néstor Jacob del Hospital Argerich y Fernando Goldbaum de INMUNOVA.

“Taller para la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH, la sífilis, la hepatitis y la enfermedad de Chagas (ETMI PLUS)” cerrará la edición XIX con representantes del Hospital General de Agudos Carlos G. Durand, Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez y Hospital de Infecciosas Francisco J. Muñiz. Y se presentarán resultados de la implementación de la estrategia ETMI Plus en el Municipio de Almirante Brown y en la Triple Frontera del Chaco Americano.

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Visibilizan enfermedades desatendidas en congreso internacional en Argentina

 

El Simposio Internacional sobre Enfermedades Desatendidas comenzó este miércoles en Buenos Aires para dar visibilidad a los padecimientos que no consiguen una posición en la agenda mediática acorde a su impacto sobre la población.

“Son las enfermedades de la pobreza”, explicó a Efe Silvia Gold, presidenta de la Fundación Mundo Sano, asociación organizadora de la 19 edición de estas jornadas para tratar un problema que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a cerca de 1.000 millones de personas.

El Cultural de la Ciencia de Buenos Aires reúne entre hoy y mañana a 28 expertos, nacionales e internacionales, que ofrecerán su visión sobre la situación en la que se hallan la veintena de enfermedades catalogadas como “desatendidas”.

Entre ellas, se encuentran la enfermedad de Chagas, el dengue, la rabia, el tracoma causante de ceguera, la úlcera de Buruli, las treponematosis endémicas (pian), la lepra (enfermedad de Hansen) y la tripanosomiasis africana humana (enfermedad del sueño).

“Hay algunas como el dengue o todas aquellas transmitidas por el mosquito tigre que están adquiriendo una trascendencia tremenda porque son más transversales a distintas condiciones económicas y están resultando muy amenazantes en muchos lugares del mundo”, advirtió Gold.

Asimismo, la presidenta de la fundación destacó que la enfermedad de Chagas es “emblemática” para Mundo Sano porque afecta a “gran parte de la población” de Argentina, país donde surgió la organización.

La OMS sostiene que la característica común de las enfermedades desatendidas es que “reciben poca atención y se ven postergadas en las prioridades de la salud pública porque los afectados carecen de influencia política”.

“Cuando algo es desatendido, es difícil cambiarlo con una decisión rápida (…). Falta hacer visible algo que, por distintas razones, se hizo invisible y creo que se avanzó mucho en esa visibilidad”, añadió Gold.

La presidenta asistió hoy a la inauguración del simposio junto a Miriam Burgos, subsecretaria argentina de Prevención y Control de Enfermedades Comunicables e Inmunoprevenibles; Mirta Roses Periago, directora emérita de la Organización Panamericana de la Salud, y Lino Barañao, secretario argentino de Ciencia y Tecnología, quien consideró este tema de “extrema importancia”.

“Generalmente es un problema que tiene que ver con condiciones socioeconómicas diferentes y, por lo tanto, implica que no basta con desarrollar un posible fármaco o una posible terapia. Hay que comprender la situación en la que vive esa persona y abordarla de una manera más integral”, comentó Barañao a Efe.

El secretario de Ciencia y Tecnología admitió que tienen como desafío pendiente las enfermedades que tienen una prevalencia, sobre todo en poblaciones rurales, aunque incidió en que son una “prioridad” para el Gobierno.

El Simposio Internacional sobre Enfermedades Desatendidas contará, entre otros, con el panel “Tecnología de la información al servicio de las enfermedades desatendidas”, con la presencia de Xiling Shen, director del Centro Woo para Big Data y Precision Health (DAP), de la Duke Woo Center, en Estados Unidos.

FUENTE: https://www.eldiario.es/sociedad/Visibilizan-enfermedades-desatendidas-internacional-Argentina_0_933707263.html

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“¿Cómo? ¿Todavía hay Chagas?”

 

La enfermedad de Chagas afecta en Argentina a un millón y medio de personas. Para hacer frente a esta injusticia, la Fundación Mundo Sano lanzó la campaña #NingúnBebéConChagas asumiendo el compromiso de lograr que todas las mujeres en edad fértil y todos los bebés nacidos de madre afectada accedan a diagnóstico y tratamiento.

¿Cómo? ¿Acá hay Chagas? ¿Todavía existe el Chagas?”.

Es inevitable. Basta que el nombre de esta enfermedad aparezca en una charla casual para que enseguida surja esa línea de preguntas, además de un vago recuerdo escolar acerca de vinchucas y ranchos. Pero sí que existe el Chagas. Y no sólo es que “existe”: hablamos de la principal endemia de Argentina, con 1.500.000 infectados (4 por ciento de la población nacional, equivalente en habitantes a media provincia de Santa Fe, o casi tres veces Neuquén) y 2.000 bebés que cada año, contagiados por sus mamás, nacen con el parásito (un recién nacido cada cinco horas). Se presume que Argentina es el país del mundo con más enfermos de Chagas. Sin embargo, estas cifras son apenas estimaciones: nadie puede saber los números exactos porque el principal problema del Chagas, el más severo de todos, es justamente su altísimo subdiagnóstico.

“Si uno lo analiza fríamente: el VIH en la Ciudad Autónoma tiene una prevalencia de 0,5%; la sífilis, cerca del 1%, y el Chagas, 4%. Por Dios… ¿por qué no registramos el Chagas?” se pregunta la tocoginecóloga Carmen Terrones, ex médica de planta del Hospital Durand. Por su parte Silvia Gold, presidenta de Mundo Sano –fundación que desde 1993 trabaja para erradicar las enfermedades desatendidas– confiesa que después de tantos años de trabajo resultaba frustrante seguir topándose con esa misma falsa percepción del Chagas como un tema superado, patrimonio de un pasado remoto y rural. “Por eso dijimos: ‘Los que tenemos que cambiar somos nosotros. Hagamos esta vez algo diferente’”, relata. Y eso “diferente” alumbró en la iniciativa de comunicación #NingúnBebéConChagas, una campaña que sin rodeos y sin poner por delante un rosario de excusas se propone que para 2030 ningún chico nazca con Chagas. Esto es: que el cien por ciento de las mujeres en edad fértil sean diagnosticadas y tratadas para que no transmitan a sus hijos la enfermedad.

La campaña se inició con un video que, gracias a su alta calidad de realización no solo cumplió su cometido inicial –el de visibilizar el problema–, sino que también ha abierto caminos muy interesantes para hacernos repensar y reflexionar sobre el papel que la comunicación puede jugar en la promoción de la salud. El audiovisual de un minuto y medio (que se puede ver en YouTube, compartir en redes sociales, incluir en charlas sobre el tema y reproducir en salas de espera) parte del concepto de herencia: aunque todos los bebés heredan algo de sus mamás –como el pelo, la altura, la generosidad o cierto tipo de nariz–, la transmisión del Chagas puede evitarse con un simple diagnóstico y tratamiento que la mujer en edad fértil debería hacerse antes de quedar embarazada.

El primer y positivo impacto que genera el video tiene que ver con una estética que rompe por completo con las comunicaciones anteriores sobre el Chagas. Para empezar, porque ni siquiera menciona a las vinchucas, pero sobre todo porque contribuye a que miremos el Chagas como una realidad global, y no solo como un mal de áreas remotas o periféricas. Sucede que, por efecto de las migraciones y de la movilidad social, el Chagas, que en el pasado se circunscribió a ciertas zonas y a la transmisión vectorial –es decir, por la picadura de la vinchuca–, hoy está presente en las ciudades de Argentina y de otros países. Se calcula, por ejemplo, que en Estados Unidos hay 300.000 infectados y en España 60.000. “Hoy los enfermos de Chagas están también fuera de la zona endémica, distribuidos en todo el país y en un número muy elevado en las grandes urbes. Cerca del 30 por ciento de los nuevos casos se debe a la transmisión de madre a hijo. Si los que somos investigadores en esta temática sabemos eso, ¿cómo puede ser que las actividades de difusión sigan apalancadas en la lógica del rancho de adobe del monte chaqueño?”, se pregunta Diego Weinberg, quien como parte del equipo de Mundo Sano trabaja en el área de Implementación de Proyectos.

Pero la novedosa apuesta estética de #NingúnBebéConChagas consigue algo todavía más profundo. Sin negar que hablamos de un problema ligado históricamente a la pobreza –se juegan ahí condiciones de vida, de ambiente y también de geografía–, el video opera en sí mismo como un elemento para correr del centro el estigma: no se muestra un ambiente degradado, tampoco a personas sin fuerza ni voz para demandar un diagnóstico. “No me puedo imaginar la vergüenza de alguien pobre frente a esta enfermedad, y que encima la enfermedad sea una marca de pobreza. Es algo terriblemente injusto que tu origen te marque… Y contra eso se rebela este video. Ahí radica su fuerza”, explicaba el escritor y músico Luis Pescetti durante la presentación de la campaña en Buenos Aires, de la que también participaron la actriz Carla Peterson, el pediatra Diego Montes de Oca, Nino Goldberg (CCO de Dhélet VMLY&R) y Javier Nir (fundador de Oruga Films), respectivamente creativo y productor de la pieza audiovisual.

“Hay personas que todavía no se animan a decir en voz alta: ‘Mi mamá tiene Chagas’. Creo que si hablamos de esto desde lo emocional, y hasta con cariño, desde el lugar de quien no tuvo miedo y se animó a hacer algo, estamos también cambiando la forma de encarar el tema  –prosigue Gold–. Teníamos que salir de los clubes de expertos y llegar a los pacientes, a los organismos internacionales y a las plataformas políticas para contar que la enfermedad tiene tratamiento, que los chicos se curan y que si la mujer en edad fértil se trata, no la transmite. Pero había que decírselo a millones”. Y es una campaña exitosa: el corto, que fue lanzado desde Argentina hacia toda Iberoamérica, tenía hasta el cierre de esta edición más de 17 mil visitas en YouTube, más de 690.000 en redes sociales y más de 150 impactos positivos en medios, además de que un total de 808.742 espectadores lo vieron en las 322 salas de cine que lo proyectaron. En Madrid y Barcelona, 1.727.000 personas tomaron contacto con la pieza a través de TV Metro.

¿Nuevos vientos?

“Si hay algo que esta campaña no hace es sacar a relucir el tema del Chagas para que lloremos en conjunto por lo que no se pudo. Al contrario: es una invitación a hacer lo que hoy es posible hacer con las técnicas de diagnóstico y tratamiento disponibles”, explica el director ejecutivo de Mundo Sano, Marcelo Abril, consciente de que #NingúnBebéConChagas llega en un momento en el que el tratamiento de la enfermedad impulsa un espíritu de optimismo. Cauto, porque aún quedan en el mundo unos 8 millones de infectados, pero al mismo tiempo categórico, porque el medicamento está disponible en todo el mundo (desde 2012 lo fabrica el laboratorio argentino Elea Phoenix, y en 2017 Insud Pharma lo aprobó en Estados Unidos: la primera vez que un producto contra el Chagas se aprueba en ese país). Ese optimismo también se apoya en el hecho de que en diciembre de 2018 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una nueva guía que, dirigida a los profesionales del primer nivel de atención, brinda una serie de orientaciones básicas, actualizadas y basadas en la evidencia para el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad. “Hoy no tratar a un niño con Chagas es mala praxis. Ese mensaje debe ser muy claro. Un adulto infectado es un niño no tratado”, repite una y otra vez Jaime Altcheh, que además de pediatra y jefe del Servicio de Parasitología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez formó parte del panel de expertos que redactó esa guía de la OPS.

El hecho de que la campaña no se haya dirigido específicamente a los especialistas sino al público en general no quiere decir que los profesionales no la hayan visto y oído, comentado e incluso discutido, generando en esa conversación una serie de debates con aportes valiosos para otras zonas del sistema sanitario. ¿Hasta dónde tiene el sistema que salir a buscar a los pacientes? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad y el poder de decisión de las personas sobre los temas relativos a su propia salud? Ana Pereiro, integrante del equipo médico del área de Programas y Proyectos de Mundo Sano, explica: “Hay diferentes miradas, en las que a la vez subyace una ideología. Están las visiones liberales, de acuerdo con las cuales cada uno es responsable de su salud y hace lo que quiere; y hay otras más paternalistas. Pienso que el Estado tiene responsabilidades indelegables, que los ciudadanos tienen derechos y obligaciones y el médico un papel que jugar en cuanto a la información que brinda al paciente, un paciente que empoderado con conocimiento va a tener mayor capacidad de exigir. Para que la rueda funcione tienen que moverse las tres partes. Porque, aunque vivimos en una sociedad cada vez más individualista, la salud pública sigue siendo un bien colectivo”.

Quizá lo más disruptivo de #NingúnBebéConChagas es haberse atrevido a plantear que para 2030 es posible eliminar el Chagas congénito, un propósito que no surge de la nada ni despegado de la realidad, sino que se articula con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: la tercera meta del objetivo número tres de esta iniciativa se propone para la próxima década “poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles”.

Gold es muy convincente al momento de explicar la decisión de hablar de cura, palabra que también viene siendo materia de controversia al referirse a esta enfermedad. “La frase ‘El Chagas se cura’ la seguimos usando con toda intención, porque al paciente le venían diciendo que el Chagas no tenía cura. No es que le dijeron ‘no siempre se cura’. O ‘depende’. Le dijeron que para eso no hay cura, y esa es una sentencia de muerte que también estigmatiza. Yo comprendo la visión del cardiólogo. Le toca recibir a los pacientes de Chagas cuando tienen daño en el corazón, y entonces es tarde para el tratamiento. Pero justamente por eso necesitamos buscar a los infectados que todavía no tienen síntomas. Por eso arrancamos por el bebé”, enfatiza.

Hacia Iberoamérica

El 6 de marzo de este año la campaña #NingúnBebéConChagas se lanzó en la sede madrileña de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) con la presencia de su secretaria general Rebeca Grynspan, Pedro Albajar Viñas, responsable del programa contra el Chagas del Departamento de Enfermedades Tropicales Desatendidas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y Javier Martos Mota, director ejecutivo de UNICEF Comité Español. En esa ocasión, Grynspan destacó que durante muchos años la enfermedad de Chagas no era ni siquiera discutida en cooperación y en el mundo desarrollado. “Era un dato, pero no una acción. No era visible, no había nadie que reclamara nada”, señaló, preguntándose a continuación por qué una enfermedad que afecta a 8 millones de personas no ha generado una demanda para su solución. “Espero que la propia SEGIB sea capaz de crear una plataforma que sirva para poner esto en el tapete de la discusión de los Estados, ministros y la sociedad toda”, remarcó.

Por lo pronto, con el liderazgo de Mundo Sano se están dando los primeros pasos para la constitución de un Programa Iberoamericano: lograrlo implicaría que los 22 países miembros de la institución coloquen al Chagas congénito en sus agendas y compartan tanto los objetivos como una estrategia de abordaje. En ese sentido operó también una Resolución del Parlasur del 1° de abril de 2019 en la que el organismo –luego de que algunos de sus miembros tomaron contacto con el video de la campaña– recomienda al Consejo del Mercado Común “la concertación de un Programa Regional de Lucha contra la Enfermedad de Chagas”.

#NingúnBebéConChagas se plantea una meta alcanzable y medible que permite, si no solucionar el problema en toda su magnitud, comenzar por una parte primordial, sensible y en la que el tratamiento demostró ser eficaz. “Cuando aparezcan más bebés –dice Gold–, cuando el sistema esté más preparado, todo lo demás irá más rápido. Porque una madre positiva va a llevar a tratar a sus hijos que ya nacieron, y a sus hermanos. Primero queremos que todo bebé que nace con Chagas sea diagnosticado y tratado. Y más adelante queremos que no nazca ningún bebé con Chagas. Mi sueño inmediato es que esto se empiece a notar en números. Números de consultas, números de diagnósticos, números de médicos que atienden. Creo que estamos muy cerca de empezar a cambiar el curso de esta enfermedad.”

Ya hay indicios positivos. En la Triple Frontera del Chaco Salteño, una zona de población rural, mayormente originaria, con una geografía muy agresiva y con transmisión vectorial de Chagas histórica, hoy no queda ningún bebé con Chagas. “Podemos afirmarlo porque vemos al cien por ciento de las embarazadas que detecta el sistema de salud. Y porque a todos los niños se los va a buscar a la casa y se les hacen los análisis en tiempo, en forma y con una alta calidad de prestación, ya que se hacen ahí mismo y se confirman después en el Instituto Fatala Chaben”. Quien habla es Favio Crudo, integrante del equipo médico de Programas y Proyectos de Mundo Sano, hoy a cargo del Proyecto de Atención a la Salud Materno Infantil en la Triple Frontera del Chaco Salteño. La iniciativa busca fortalecer y complementar las capacidades sanitarias locales para contribuir a la eliminación de la transmisión materno-infantil del VIH, sífilis, hepatitis B y Chagas en una región fronteriza entre Argentina, Paraguay y Bolivia que alcanza una población de cerca de 25.000 personas. “Después de un poco más de un año de trabajo –señala Favio Crudo– podemos certificar que no hay absolutamente ninguna chance de que quede un bebé con Chagas. Y otro punto interesante es que para que ningún bebé tenga Chagas lo primero que necesitás es que todas las embarazadas se hagan el test, y para eso, que todas las embarazadas estén haciéndose sus controles. Porque no tendría sentido que dijéramos: ‘Hagamos el análisis de Chagas, pero no ecografías’. Por eso ocuparnos del Chagas significa incluir a la enfermedad en la agenda más amplia de la atención primaria, y en definitiva lograr mejores niveles de acceso a la salud”.

En este sentido, la OMS subraya que hoy el paradigma sobre las enfermedades desatendidas se ha transformado por completo: en vez de esperar a que vayan desapareciendo a medida que los países se desarrollan y las condiciones de vida mejoran, que era el modo en que se entendía el problema en el pasado, ahora se considera que desplegar un esfuerzo consciente para eliminarlas es un camino hacia la mitigación de la pobreza que por sí mismo puede estimular el desarrollo socioeconómico.

También en la ciudad bonaerense de La Plata la fundación Mundo Sano cuenta con una experiencia que permite demostrar que se trata de un objetivo posible. Allí viene desplegando desde 2010 un programa piloto que en 46 centros de salud lleva estudiadas 17 mil personas, de las cuales más de mil fueron diagnosticadas con Chagas. “Pero más allá del Chagas, todas esas personas fueron médicamente evaluadas como nunca en su vida: encontramos enfermedades hepáticas raras, dos síndromes de Gilbert, insuficiencias renales, cáncer de cuello de útero, cientos de patologías que los pacientes tenían y que nadie les había diagnosticado”, explica Ana Pereiro, quien estuvo a cargo del programa. “Los diabéticos mejoraron. Los que tenían colesterol alto mejoraron. Usamos la experiencia que teníamos, valoramos, escuchamos, hicimos clínica. Alguien me preguntó una vez si los electrocardiógrafos eran solamente para Chagas. ¡Por supuesto que no! Todo esto sirvió también para entender que programas como estos pueden volverse más sistémicos de lo que uno cree”, afirma. Y concluye: “Todo el sistema de salud tiene que funcionar bien para que el Chagas no avance”. 

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