Los programas de control de Chagas, tanto en Argentina como en el resto de Latinoamérica, han estado basados en la utilización de insecticidas químicos. En la década de 1950 comenzaron las campañas con DDT, que tuvo que ser finalmente descartado por su bajo nivel de eficiencia en triatominos. Las pruebas realizadas con hidrocarbonos clorados tampoco fueron exitosas debido a su alto costo y al riesgo toxicológico y ecotoxicológico que implican estos compuestos. A partir de la década de 1980 se introdujo el uso de insecticidas piretroides, que resultaron ser durante muchos años una herramienta eficiente por sus favorables propiedades toxicológicas.
Estudios realizados en los últimos años en Argentina y otros países de Latinoamérica reportaron la existencia de poblaciones de triatominos con distintos grados de resistencia a piretroides. En las provincias argentinas de San Luis, Catamarca, Mendoza, La Rioja y Salta, así como en Río Grande do Sul, en Brasil, se detectaron poblaciones de Triatoma infestans con una moderada resistencia a piretroides. En el caso de Venezuela, se detectó la existencia de poblaciones de Rhodnius prolixus resistentes en el estado de Carabobo. Los casos más preocupantes, sin embargo, se encuentran en los alrededores de Salvador Mazza (departamento de San Martín, Provincia de Salta) y en la ciudad de Yacuiba, al sur de Bolivia. En estas regiones se reporta oficialmente desde el año 2002 una ineficiencia en las campañas de aplicación de piretroides en hogares infestados.
Estudios realizados con T. infestans provenientes de los alrededores de Salvador Mazza, revelan que estos insectos tienen una dosis letal para el piretroide deltametrina hasta 133 veces superior a la de una población sensible. Los niveles más altos de resistencia se observaron para β-ciflutrina, con una dosis letal 667 veces elevada.
En base a la experiencia obtenida en otras especies, se considera que la aparición de resistencia a piretroides puede deberse a un aumento en la actividad del metabolismo detoxificativo, o bien a una menor sensibilidad a nivel del sistema nervioso de los insectos, causada por mutaciones en la proteína target de estos insecticidas.
El desarrollo de una altísima resistencia a piretroides por parte de poblaciones de T. infestans se presenta hoy como una realidad preocupante en determinadas zonas de nuestra región, y el riesgo de expansión de estas poblaciones implica una seria amenaza para el éxito de los programas de eliminación de la enfermedad de Chagas. En ese sentido, resulta importante avanzar en el conocimiento de las causas de resistencia en las distintas poblaciones, así como lograr el diseño de herramientas rápidas, seguras y económicas para monitorear la dispersión poblaciones resistentes.
Fuentes:
Gonzalez Audino et al., 2004. Mem Inst Oswaldo Cruz. 99, 335.
Picollo, M. et al., 2005. J Med Entomol. 42, 637.
Vassena, C. et al., 2000. Med and Vet Entomology. 14, 51.
Gonzalez Audino et al., 2004. Mem Inst Oswaldo Cruz. 99, 335.
Picollo, M. et al., 2005. J Med Entomol. 42, 637.
Vassena, C. et al., 2000. Med and Vet Entomology. 14, 51.
