<< volver al inicio Año 05 | número 27 | oct 2007
01|LEISHMANIASIS VISCERAL
 
Ejemplar adulto de
Lutzomyia longipalpis.

La leishmaniasis visceral (LV) es una enfermedad parasitaria grave, que en América del Sur presenta una epidemiología urbana y suburbana con el perro como reservorio principal, el insecto Lutzomyia longipalpis como vector y una tasa de letalidad humana cercana al 7-10 por ciento (Brasil notifica aproximadamente 300 muertos/año), especialmente en los casos de menores de edad. El parásito, clínica, vector y epidemiología de la leishmaniasis visceral y cutánea son diferentes, y tampoco puede extrapolarse información entre focos distantes de LV.


Según expusiera el Dr. Daniel Salomón (Director del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación de Endemoepidemias de la Argentina) durante el pasado X Simposio de Control Epidemiológico de Enfermedades Transmitidas por Vectores, realizado por Fundación Mundo Sano en el mes de agosto, entre 1922 y 2005, en Argentina habían 13 casos autóctonos de leishmaniasis con sintomatología visceral, en áreas sin el vector específico, posiblemente debidos a una visceralización de leishmaniasis tegumentaria. A partir de la aparición de la Leishmaniasis Visceral en Asunción, Paraguay, las investigaciones realizadas desde el Programa Nacional de Leishmaniasis de Argentina (PNL-MSN) demostraron presencia del vector en Corpus, Misiones (2000) y Clorinda, Formosa (2004).

Por otra parte, en junio del 2006 se comprobó el primer foco autóctono en Posadas, Misiones, por la confluencia de un caso humano, Lutzomya longipalis y perros infectados. Un mes después (julio del 2006) se emitió el alerta epidemiológico y se elaboró un protocolo de intervención, vigilancia y protección personal basado en evidencias en el que se destacan: 1) Las acciones para LV deben tener la misma prioridad que las de dengue o malaria. 2) El bloqueo antivectorial implica rociado en radio de 50 metros a los 0 y 15 días, delimitación espacial de foco, evaluación, seguimiento y registro. 4) Notificar la LV humana y canina en tiempo y forma (Ley 15.465). 5) Erradicar perros sin dueño. Evitar la migración de perros desde y hacia localidades con LV. 6) El tratamiento canino no es una medida de control de LV (pueden seguir siendo reservorios). En situaciones especiales en que se aplique, no utilizar las drogas de uso humano (generación de parásitos resistentes), advertir del riesgo a los dueños, notificarlo a salud pública, supervisar el seguimiento (responsabilidad del profesional veterinario), y aplicar medidas validadas que impidan al contacto del perro tratado con el vector de LV (Recomendaciones Expertos OPS 11/2005)

Hasta julio del 2007, se notificaron 6 casos humanos autóctonos de LV en Posadas, un número indeterminado de perros con LV en dicha ciudad, otras localidades de Misiones y en la localidad de Clorinda, así como introducidos fuera del área de transmisión. No se puede determinar aún cuál será el límite sur de dispersión potencial de la LV.

La Leishmaniasis visceral es endémica en 61 países y se calcula que anualmente se producen 500.000 nuevos casos. Su irrupción en el norte argentino constituye un nuevo motivo de preocupación para las autoridades sanitarias.

<< volver al inicio << página anterior | página siguiente >>