Neeraj mistry, del instituto sabin
Por Florencia Ballarino
Especular. Para Mistry, podría haber vacuna contra el dengue.
“Se escuchan muchas voces sobre el VIH. Pero nadie habla sobre el dengue o la leishmaniasis”, reclama Neeraj Mistry, director de la Red Global para las Enfermedades Tropicales Olvidadas del Instituto Sabin, de EE.UU. De visita a nuestro país para participar del lanzamiento del Instituto Nacional de Medicina Tropical, el experto dialogó con PERFIL sobre las enfermedades desatendidas, como el Chagas, la malaria, el tracoma, la lepra o el cólera, que afectan a mil millones de personas en el mundo pero que todavía no cuentan con el compromiso de los gobiernos para su control y eliminación.
—¿Por qué se consideran “olvidadas” muchas de las enfermedades tropicales?
—Estos males afectan generalmente a personas que viven con menos de un dólar al día. Es un sector de la sociedad desatendido. Al mismo tiempo, es gente que vive en zonas rurales o suburbanas y que no tiene acceso a agua potable o a una vivienda digna. Se las considera olvidadas también porque hay pocas voces que hablan sobre ellas, a diferencia de otras infecciones como el VIH.
—¿Cuáles son las enfermedades tropicales más comunes?
—La más común es la parasitosis, que afecta sobre todo a niños en edad escolar. La enfermedad tiene grandes implicaciones porque, cuando el parásito está en el estómago el niño no quiere comer, y eso afecta su nutrición. Los chicos que padecen esta enfermedad no pueden concentrarse en la escuela ni desarrollar su capacidad cognitiva. En América latina también encontramos el Chagas en zonas rurales, como en el norte de Argentina. También está creciendo la incidencia del dengue. Creo que dengue y Chagas deberían ser las dos prioridades de la región.
—¿Cómo impacta el cambio climático en estas enfermedades?
—No hay ninguna conclusión, pero se cree que la zona del trópico que esta afectada por estas enfermedades se puede expandir por el calentamiento global y el aumento de las precipitaciones. Uno ya puede encontrar, fuera de la tradicional zona tropical, un incremento de estas enfermedades. Si el cambio climático no se detiene, habrá un significante incremento de la población afectada. Aunque es difícil de pronosticar, se estima que la cantidad de personas damnificadas será el doble.
—¿Cómo se puede controlar o eliminar estas enfermedades?
—Muchas de estas enfermedades desatendidas tienen tratamiento, fármacos que cuestan centavos. Las herramientas están. Lo que necesitamos es conseguir el dinero y el compromiso político de repartir estas drogas en las comunidades más alejadas.
—¿Y en el caso del dengue?
—Es importante la cultura de la prevención, controlar el mosquito vector. Ojalá en los próximos años también podamos contar con una vacuna efectiva contra el dengue. Sigue
Medicina caliente
Más de 250 científicos trabajarán en el flamante Instituto Nacional de Medicina Tropical, cuya creación anunció la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el miércoles. El organismo, que será dirigido por el biólogo Oscar Salomón, funcionará en la Triple Frontera, en la ciudad misionera de Puerto Iguazú, y tendrá como objetivo coordinar la planificación y desarrollo de estrategias de prevención y control de las enfermedades tropicales. “El cambio climático a nivel mundial nos obliga a redoblar esfuerzos para hacerle frente a enfermedades que estaban olvidadas, pero que ahora reaparecen con mayor fuerza. Este instituto nos permitirá trabajar de manera conjunta con las provincias afectadas y con los países de la región para prevenirlas”, afirmó Juan Manzur, ministro de Salud de la Nación.