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Año 07 | número 31 | abril/mayo 2008
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Los agentes de campo al finalizar la jornada de trabajo.
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IZQ.: La interacción con la comunidad es fundamental en el trabajo de campo.
DER.: Cada uno de los agentes conoce con nombre y apellido a los vecinos que visitan periódicamente, quienes abren las puertas de sus hogares al trabajo de la Fundación.
IZQ.: Diego Riquelme, gran conocedor de mosquitos frente al microscopio.
DER.: Gladys Fattore, líder del equipo y responsable de la sede, junto a Noemí Zárate en plena jornada de trabajo.
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El trabajo de campo

Bajo un sol rajante, especialmente en las primeras horas de la tarde, el equipo de agentes de campo compuesto por Pedro, Oscar y Dardo, sale a realizar su recorrido conducidos por el chofer de la camioneta y supervisor de campo, conocido por todos como Nino. Cada uno de ellos conoce con nombre y apellido a los vecinos que visitan periódicamente, quienes abren las puertas de sus hogares al trabajo de la Fundación.

Testimonios y anécdotas de este equipo dan cuenta de la tarea de quienes diariamente hacen Mundo Sano en la comunidad de Iguazú.

Dardo Antunez de Lara, 22 años, vive hace 17 en Pto. Iguazú.
"Hace 3 años que trabajo para la Fundación como agente de campo. Lo que más me gusta es que me capacito en diferentes ámbitos del control de vectores y en máquinas que no conocía. Lo que más rescato de mi trabajo es la buena recepción de la gente cuando hacíamos los rociados intradomiciliarios y el agradecimiento".

Pedro Baez, 24 años, nacido en Iguazú.
"Como anécdota lo que recuerdo es el encuentro con un vecino de zona centro que me interceptó y me dijo que el dengue era un invento de los políticos para crear pánico en la gente y que el mal de la vaca loca se cura con agua fría, me dejó entrar al domicilio pero repitiendo una y otra vez sus teorías sobre las enfermedades".
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Oscar Peralta, 31 años,1 hijo, nacido en Pto. Iguazú
"Lo que más me gusta de Iguazú es que todos los días me veo con la gente que quiero y se puede salir tranquilo. Hace 3 años que trabajo en la Fundación pero 5 años que estoy en control de vectores porque antes trabajaba como beneficiario de los planes de jefes y jefas de hogar a modo de contraprestación".

Ramón de Lima (Nino), 32 años, 1 hija, nacido en San Vicente.
"Hace 8 años que hago este tipo de trabajo, primero con la Provincia y luego con la Fundación, desarrollé trabajos de campo, de rociado etc. Además de las tareas de campo siempre me he desempeñado como chofer, un día se me paró la camioneta y después de empujarla durante 5 cuadras, llegué al mecánico que me sugirió que usara combustible para que la camioneta anduviera".

El laboratorio entomológico y el procesamiento de datos

Las muestras levantadas en el monitoreo son llevadas al laboratorio entomológico para su análisis, tarea a cargo de Diego, técnico especializado en entomología con mucha experiencia de campo y laboratorio. El metódico registro de las planillas es responsabilidad de Noemí, quien también lleva adelante las tareas administrativas de la sede.

Diego Riquelme, 25 años, nacido en Santa Ana (Misiones)
"Lo que más rescato de mi trabajo fue la experiencia de trabajar durante dos semanas en uno de los barrios más carecientes de la ciudad, donde tuve contacto permanente con los vecinos y conocí cómo vivían, donde aprendí a ver y respetar otras realidades". "Comencé como agente de campo y luego me capacité y me pasaron a laboratorio donde en este momento me encargo de diferenciación de especies y cría de mosquitos".

Noemí Zárate, 31 años, 2 hijos, vive hace 23 años en la ciudad.
"Lo que más me gusta es la paz con la que trabajo. Siempre recordamos anécdotas sobre nuestro trabajo que, si bien es difícil, lo disfrutamos. Cuando realizaba trabajo de campo íbamos al cementerio y tenía mucho miedo, un día uno de mis compañeros hizo como si apareciera un fantasma y, todo terminó en risa, pero en el primer momento me asusté muchísimo".
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