En el marco de un taller auspiciado por Mundo Sano se lanzó la Red de Investigación de la Leishmaniasis en Argentina (Redila). Médicos, biólogos, representantes de organismos sanitarios e investigadores de universidades nacionales reflexionaron sobre los desafíos que plantea esta enfermedad, revisaron el estado de los proyectos de investigación operativa que están en marcha y definieron los objetivos y el programa de acción para el 2011.
Los especialistas señalaron que en los últimos años en nueve provincias del norte argentino se registran brotes epidémicos de leishmaniasis en su forma cutánea y que esta enfermedad se está extendiendo hacia el centro del país. Además, alertaron sobre número ascendente de casos de leishmaniasis visceral, cuya letalidad es elevada y se da en zonas urbanas.
Entre 1984 y 2008, el sistema de salud registró 7.947 casos de leishmaniasis cutánea. La primera epidemia registrada en la Argentina comenzó en 1985 en el noroeste de la provincia de Salta; Paulatinamente, se presentaron casos en otras provincias del norte, en la región del monte chaqueño y finalmente en la selva subtropical paranaense. Hoy la enfermedad está de nuevo presente en toda su área histórica, que abarca unos 500.000 km2 y comprende zonas de las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones.
El aumento en el número de casos registrado en los últimos años y la dispersión geográfica de la enfermedad se deben, entre otros factores, a la deforestación y la adaptación de vectores selváticos al ambiente modificado, las migraciones humanas y la urbanización desordenada. En cuanto a la leishmaniasis visceral, también se atribuye al tránsito con perros infectados.
En Argentina, el primer enfermo de leishmaniasis visceral fue detectado en 2006. Hasta el momento, se presentaron más de 70 casos −7 mortales− en las provincias de Misiones y Corrientes.
Las leishmaniasis son enfermedades provocadas por parásitos que se transmiten mediante la picadura de la hembra de un flebótomo, un insecto volador de dos milímetros de tamaño al que se lo suele denominar torito, carachai o jején. Suele estar activo entre el crepúsculo y el amanecer y se encuentra en ambientes boscosos (el que transmite la forma cutánea de la enfermedad) y urbanos (el que transmite la visceral).
Se presenta en tres formas: cutánea, que provoca úlceras en la piel en el lugar donde picó el insecto; mucosa, que puede aparecer después de la curación de la cutánea y puede provocar graves complicaciones; y visceral, que puede ser letal porque invade órganos internos, provoca fiebre, pérdida de peso y un aumento del tamaño del bazo y del hígado.
Para su prevención se recomienda utilizar repelentes, mosquiteros y prendas de manga larga y el saneamiento ambiental, así como el cuidado de perros y otros animales domésticos. Los proyectos en marcha implican trabajos multidisciplinarios de concientización en comunidades en riesgo, desarrollo de insecticidas y telas especiales y creación de trampas para estudiar las conductas de los insectos transmisores.
El relanzamiento de la Red de Investigación de Leishmaniasis es el resultado de un trabajo conjunto y sostenido a lo largo de seis años entre el CENDIE del Ministerio de Salud de la Nación, Mundo Sano e investigadores de ocho universidades del interior del país. La red tiene por objetivo afrontar la leishmaniasis como un proyecto de intervención comunitaria con un abordaje multidisciplinario que involucra desde la biología molecular hasta la antropología médica.