
Conclusiones del simposio organizado por Mundo Sano
El encuentro contó con la participación de destacados disertantes de Iberoamérica y con la presencia del Ministro de Salud, Dr. Juan Manzur. Cómo mejorar la detección y el tratamiento en enfermedades como Chagas, dengue, leishmaniasis o parasitosis y las barreras para llegar a la población en riesgo -que en América supera los 127 millones de personas- fueron los temas centrales del encuentro.
Más de 400 científicos debatieron resultados de investigaciones en dos jornadas cuyo eje central giró en torno a las barreras de acceso a los tratamientos para enfermedades olvidadas en la región. La apertura del encuentro estuvo a cargo del Ministro de Salud - Juan Manzur-, Pier Paolo Balladelli, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la presidenta de Mundo Sano, Silvia Gold.
Enfatizando que el destino del trabajo de Mundo Sano es la búsqueda de soluciones para mejorar el acceso a la salud, la doctora Gold señaló que los programas de la fundación “se basan tanto en la prevención de la transmisión, como en el diagnóstico y el acceso a los tratamientos. Tenemos en curso programas de tratamiento de pacientes con enfermedad de Chagas, tanto en zonas endémicas como en zonas no endémicas; y otros programas de administración masiva de antiparasitarios en el tratamiento de Strongiloides en el Departamento de Orán, en Salta”.
Por su parte, el Ministro Juan Manzur -quien definió a Mundo Sano como un socio estratégico- destacó que “en lo que va de 2011, se intensificaron acciones de vigilancia y control del Chagas, con provisión de insumos y capacitando y sensibilizando a la población en la prevención y detección temprana” y señaló que “por primera vez en la historia de la endemia del paludismo, el país se encuentra en la fase de eliminación de su transmisión autóctona, y se estima que el año próximo se cumplirán tres años sin transmisión local”.
Unas 127 millones de personas, de las 570 millones que viven en los 44 países de Latinoamérica y el Caribe, se encuentran en riesgo de ser afectado por las llamadas enfermedades olvidadas, afecciones que están directamente relacionadas con condiciones de vida desfavorables. El dato surge de un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que fue presentado el por el doctor Santiago Nicholls, médico especialista en parasitología y miembro del Programa Regional de Enfermedades Infecciosas Desatendidas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
“Todas estas enfermedades están muy vinculadas con la pobreza, con las viviendas precarias, la carencia de acceso al suministro de agua, a la educación, a sistemas de alcantarillado… Podríamos decir que las poblaciones pobres de América latina están expuestas a algunas de estas enfermedades, puede que no necesariamente a todas, pero a alguna de ellas, sí”, señaló Nicholls. Según surge de la investigación, los principales grupos de riesgo de estas enfermedades serían quienes viven en el campo, los habitantes de los barrios pobres, los trabajadores migratorios, las mujeres y los indígenas. La mayoría de las enfermedades olvidadas impactan sobre los individuos, sus familias y las comunidades de los países en desarrollo en términos de pérdidas de la productividad, empeoramiento de la pobreza y altos costos de la atención médica a largo plazo.
Las parasitosis transmitidas por el suelo, la enfermedad de Chagas, la leishmaniosis y la malaria son algunas de las enfermedades olvidadas con mayor presencia en la región. Según lo señalado por la OPS, se estima que 26 millones de niños en edad escolar están expuestos a diversas parasitosis transmitidas por el suelo. Una estrategia recomendada para hacer frente a esta problemática es la administración masiva de medicamentos antiparasitarios para al menos el 75% de los chicos en edad escolar que se encuentran en riesgo.
La falta de conexión entre los sistemas educativos y de salud es “el principal problema”, según expuso el doctor Gustavo Marín, Magister en Salud Pública de la Universidad de La Plata: “No hay retroalimentación. El sistema educativo tiene contenidos que no responden a las necesidades regionales. En los exámenes de residencia, los postulantes suelen responder correctamente preguntas sobre contenidos que no son vitales para nuestra realidad y por otro lado ignoran aspectos fundamentales de las enfermedades autóctonas”.
“El conocimiento y la sensibilidad respecto de las enfermedades olvidadas son cruciales para formar recursos apropiados”, amplió Marín.
En su exposición, el doctor Alejandro Krolewiecki, del Instituto Nacional de Enfermedades Tropicales de la Universidad Nacional de Salta Regional Orán y responsable del programa de strongiloidiasis que Mundo Sano desarrolla en Orán, explicó que “una de las características fundamentales de las enfermedades olvidadas es la pobre inversión en poner medicamentos útiles al alcance de la gente que tiene mayor necesidad de ellos”. Los especialistas coincidieron en que hay carencia de compuestos químicos para tratamientos seguros y eficaces que reemplacen fármacos cuya administración es compleja.